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los chistes para niños más diver

Se encuentran dos amigos, uno de ellos era sordo y el otro comienza a hablarle por señas. El sordo le dice al amigo:
– No me hagas señas, porque me he puesto un aparato nuevo que me permite escuchar estupendamente. Fíjate cómo será que en la orilla del mar oigo el rumor de las olas y cuando paseo por la alameda escucho caer las hojas.
El amigo sorprendido le pregunta:
– ¿Y cuanto te ha costado?
Contesta el sordo:
– Anoche a las diez y media.